Josep Manuel Anglada, una figura primordial del alpinismo catalán e internacional como escalador, divulgador, formador, escritor, defensor de la montaña y un gran amigo del Festival, nos ha dejado a los 93 años después de una vida plena dedicada a la montaña. Pionero en todos los aspectos, abrió vías en paredes de nuestro país, alcanzó cimas vírgenes de los Andes y Groenlandia, el primer ocho-mil catalán en el Annapurna en 1974, participó en la primera expedición catalana al Everest en 1982 o varios ascensos alpinos de máxima dificultad, entre éstos las caras norte del Eiger o el Espolón Walker en las Grandes Jorasses, poner algunos ejemplos. Junto con su compañera, Elisabeth Vergés, contribuyeron a la popularidad del alpinismo y la escalada en Cataluña, y en proyectarla en todo el mundo.

 

Josep Manuel Anglada, por muchos y también por el Festival “l'Anglada” nos ha dejado hoy. Un referente de la escalada a nivel mundial y gran persona. Desde finales de los 90 formó parte del numeroso club de los amigos del Festival, pero de una forma muy especial. Prácticamente no se perdió ninguna edición, interviniendo en conmemoraciones (20 años de la primera ascensión catalana a un ocho-mil), en mesas redondas sobre escalada -mítica la mesa redonda de 2002 con Royal Robbins, Jim Bridwell, Miguel Angel García Gallego y Cesare Maestri-, entregando el premio Boreal (del que él era representante) y sobre todo recibiendo la Flor de Nieve de Honor y el homenaje del Festival en la edición de 2006. Un homenaje en el que contamos con un numeroso grupo de escaladores, con los que en uno u otro momento había formado cordada: Xavi Pérez Gil, Michel Vaucher, Francesc Guillamón, Miguel Angel García Gallego y Armand Ballart.

Descansa en paz, Anglada.

Joan Salarich